FIE Coaching AcademyBlue Gauntlet Fencing

No ha pasado ni siquiera un año desde la inauguración de la Academia de Entrenamiento de la FIE en Budapest, pero ya se empiezan a oír declaraciones entusiastas sobre sus repercusiones. La academia se convirtió en el segundo centro de formación de la FIE cuando abrió sus puertas en enero de 2016, tras la inauguración de la Escuela Internacional de Maestros de Esgrima en Dakar (Senegal). En sus seis primeros meses, ha recibido a 46 entrenadores de Asia y Europa, junto con 10 extiradores de primera fila del mundo entero, interesados en convertirse en entrenadores de esgrima profesionales, como parte del Programa para las Carreras de los Atletas.
Se trata de un centro de aprendizaje que ofrece adiestramiento en esgrima, a cargo de entrenadores de prestigio como Ioan Pop (sable), Bela Kopetka (espada) y Zoltan Bernat (florete), así como el respaldo de la Universidad de Educación Física de Hungría, que imparte los módulos de psicología, pedagogía, metodología del entrenamiento, fisiología y gestión estratégica. Para comprobar de primera mano cómo está ayudando la academia a cambiar vidas, hemos hablado con tres integrantes del grupo de alumnos del primer año.
Joseph Raciborski, de Australia:
“La parte teórica ha sido fantástica. Uno de los profesores nos animó a seguir estudiando Ciencias del Deporte, y decidí volver a la universidad y empezar otra licenciatura en educación deportiva. Me han aceptado en la Universidad de Western Sydney para cursar el año que viene Ciencias de la Salud y del Deporte y Educación Física.
Normalmente, en Australia no sabes hasta enero si te han admitido, pero recibí una oferta muy pronto y el funcionario de admisiones se interesó mucho por el diploma que obtuve en la academia de la FIE. Quiero hacer hincapié en lo valiosa que me resultó la experiencia. Bela [Kopetka] fue un maestro magnífico. Recomendaré encarecidamente a la Federación Australiana de Esgrima que envíe otro candidato si los cursos continúan”.
Daniel Sanabria, de Costa Rica:
“El programa ha sido muy útil para mi carrera. Aprendimos entrenamiento de esgrima de maestros expertos y también adquirimos conocimientos de Ciencias del Deporte, que impartió la Universidad de Educación Física. Compartir la experiencia con tiradores retirados y entrenadores de diferentes partes del mundo supuso un valor añadido”.
Mientras Daniel estaba en Budapest, se enteró a través de la FIE de la existencia de una oferta para estudiar en la Academia iSR de Corea del Sur, para atletas retirados:
“Ahora mismo estoy en Corea del Sur. Mi estancia en Busan es resultado directo del programa de formación para entrenadores de esgrima. Formo parte de un grupo de atletas internacionales que estudian Gestión Deportiva en la Universidad de Dong-a, con el patrocinio de la Fundación Internacional para las Relaciones Deportivas [Academia iSR]. En los ratos libres, colaboro con el Club de Esgrima Lourus de Busan. Al final del primer semestre nos vamos a Pyeongchang para hacer las prácticas en las pruebas de ensayo de los Juegos Olímpicos de Invierno, y después tendremos que seguir más periodos de prácticas en diferentes instituciones deportivas. Estoy estudiando Farmacia en mi país, y me gustaría hacer unas prácticas laborales en la academia con la agencia antidopaje local”.
Thato Mpoloka, de Botsuana:
“No me resultó fácil porque procedo de Botsuana, un país que sólo tenía un entrenador, quien acababa de asistir a la Escuela Internacional de Maestros de Esgrima de Dakar en 2015. No reunimos mucha experiencia en la esgrima. Básicamente aprendimos lo que sabemos en el sitio web de la FIE y con los vídeos de YouTube, y perfeccionamos nuestra técnica con los pocos conocimientos que adquirimos.
Me acuerdo muy bien de todas las lecciones. Tuvimos un entrenador muy bueno, muy estricto, que nos exigió mucho para hacer de nosotros auténticos entrenadores profesionales. Además, trabajamos con gente muy prestigiosa y respetada en el mundo de la esgrima. También me ayudaron mucho mis compañeros de las clases de sable. Lo que más me gustó fue la parte teórica, especialmente la gestión y la pedagogía deportivas.
He mejorado enormemente mi técnica y ahora puedo enseñar a un principiante y sé cómo planear el trabajo con los niños, proporcionándoles ejercicios apropiados a cada fase de su desarrollo. Actualmente me encargo de un equipo de sable, con edades comprendidas entre los siete y los 13 años. En nuestra primera competencia lo hicieron todos muy bien y ganaron algunas medallas, y eso que sólo llevábamos menos de dos meses entrenando juntos”.